jueves, 16 de julio de 2026

DOCTORES DE LA IGLESIA


De los Sermones de san león Magno, papa
(Sermón 1, En la Natividad del Señor, 2. 3: PL 54, 191-192)


MARÍA, ANTES DE CONCEBIR CORPORALMENTE, CONCIBIÓ EN SU ESPÍRITU

Dios elige a una virgen de la descendencia real de David; y esta virgen, destinada a llevar en su seno el fruto de una sagrada fecundación, antes de concebir corporalmente a su prole, divina y humana a la vez, la concibió en su espíritu. Y, para que no se espantara, ignorando los designios divinos, al observar en su cuerpo unos cambios inesperados, conoce, por la conversación con el ángel, lo que el Espíritu Santo ha de operar en ella. Y la que ha de ser Madre de Dios confía en que su virginidad ha de permanecer sin detrimento. ¿Por qué había de dudar de este nuevo género de concepción, si se le promete que el Altísimo pondrá en juego su poder? Su fe y su confianza quedan, además, confirmadas cuando el ángel le da una prueba de la eficacia maravillosa de este poder divino, haciéndole saber que Isabel ha obtenido también una inesperada fecundidad: el que es capaz de hacer concebir a una mujer estéril puede hacer lo mismo con una mujer virgen.

Así, pues, el Verbo de Dios, que es Dios, el Hijo de Dios, que ya al comienzo estaba con Dios, por quien empezaron a existir todas las cosas, y ninguna de las que existen empezó a ser sino por él, se hace hombre para librar al hombre de la muerte eterna; se abaja hasta asumir nuestra pequeñez, sin menguar por ello su majestad, de tal modo que, permaneciendo lo que era y asumiendo lo que no era, une la auténtica condición de esclavo a su condición divina, por la que es igual al Padre; la unión que establece entre ambas naturalezas es tan admirable, que ni la gloria de la divinidad absorbe la humanidad, ni la humanidad disminuye en nada la divinidad.

Quedando, pues, a salvo el carácter propio de cada una de las naturalezas, y unidas ambas en una sola persona, la majestad asume la humildad, el poder la debilidad, la eternidad la mortalidad; y, para saldar la deuda contraída por nuestra condición pecadora, la naturaleza invulnerable se une a la naturaleza pasible, Dios verdadero y hombre verdadero se conjugan armoniosamente en la única persona del Señor; de este modo, tal como convenía para nuestro remedio, el único y mismo mediador entre Dios y los hombres pudo a la vez morir y resucitar, por la conjunción en él de esta doble condición. Con razón, pues, este nacimiento salvador había de dejar intacta la virginidad de la madre, ya que fue a la vez salvaguarda del pudor y alumbramiento de la verdad.

Tal era, amadísimos, la clase de nacimiento que convenía a Cristo, fuerza y sabiduría de Dios; con él se mostró igual a nosotros por su humanidad, superior a nosotros por su divinidad. Si no hubiera sido Dios verdadero, no hubiera podido remediar nuestra situación; si no hubiera sido hombre verdadero, no hubiera podido darnos ejemplo.

Por eso, al nacer el Señor, los ángeles cantan llenos de gozo: Gloria a Dios en el cielo, y proclaman: y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Ellos ven, en efecto, que la Jerusalén celestial se va edificando por medio de todas las naciones del orbe. ¿Cómo, pues, no habría de alegrarse la pequeñez humana ante esta obra inenarrable de la misericordia divina, cuando incluso los coros sublimes de los ángeles encontraban en ella un gozo tan intenso?

miércoles, 15 de julio de 2026

PALABRA COMENTADA



 

Miércoles 15 de tiempo ordinario

Isaías 10, 5-7. 13-16



REFLEXIÓN

Pero él no pensaba así, no eran éstos los planes de su corazón; su propósito era aniquilar, exterminar naciones numerosas.

Como si el bastón manejase a quien lo levanta, como si la vara alzase a quien no es leño

Ganar conciencia que somos herramienta, medio del designio del Señor, y así también cualquier agente o cosa que intervenga en nuestra existencia, traiga o no buena fortuna.

Ignacio en sus ejercicios espirituales en las reglas de discernimiento, recomienda respecto a la consolación que viene de Dios, examinar los pensamientos que salen de esa consolación, porque es un momento crucial en el que el anti-reino se cuela camuflado e inspira lo que ya no es del Señor.

Nosotros cometemos muchas equivocaciones y asumimos actitudes erróneas por falta de examen y discernimiento de los móviles o espíritus que nos impulsan y con frecuencia damos por inspirados por Dios decisiones que son de nuestro propio querer e interés.

En eso no somos instrumentos sino que nos hacemos protagónicos exclusivos de nuestro propia libertad y decisión, sin caer en cuenta que nuestra naturaleza está herida y somos mediocres para ser juez y parte.

Salmo responsorial: 93



REFLEXIÓN

Trituran, Señor, a tu pueblo, / oprimen a tu heredad; / asesinan a viudas y forasteros, / degüellan a los huérfanos. R. 

Y comentan: "Dios no lo ve, / el Dios de Jacob no se entera." / Enteraos, los más necios del pueblo, / ignorantes, ¿cuándo discurriréis?

Las guerras que armamos los seres humanos entre nosotros, fratricidas todas, pueden iniciarse por el interés de custodiar y preservar un bien, de parte y parte, pero que resultan bienes menores en comparación al bien común de la paz y su camino que es el diálogo.

Los líderes responsables tienen la obligación de adquirir y perfeccionarse en la capacidad del análisis ético para guiar hacia la mejor conducta moral posible. 

Esto sólo es posible si reconocen desde la fe que no son los únicos protagonistas de la historia humana y que en ésta el bien común se fragua en la fraternidad de la humanidad y de la creación.

Mateo 11, 25-27



REFLEXIÓN

"Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor.

La comprensión y ulterior acatamiento del designio viene del Señor y es motivo de acción de gracias.

La alabanza y acción de gracias constante ante lo bueno y lo malo es el reconocimiento que damos al Padre en Jesús de Nazareth quien nos ha iluminado como camino, verdad y vida.

Como Moisés en el momento de la zarza ardiente: una actitud desprevenida y abierta, sin prejuicios, como niños (nepioi).

La centralidad de Jesús en esta revelación da cuenta del énfasis de la buena nueva en cuanto a la radicalidad de la revelación.

En Jesús de Nazareth se nos ha dicho y mostrado todo lo necesario para hacer el reino de los cielos.

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Miércoles 15 de tiempo ordinario

Isaías 10, 5-7. 13-16

Salmo responsorial: 93

Mateo 11, 25-27