sábado, 12 de septiembre de 2026

DOCTORES DE LA IGLESIA


 

San Atanasio Sermón sobre la encarnación del Verbo 10

 RENUEVA NUESTROS DÍAS COMO ANTAÑO


El Verbo eterno del Padre no abandonó la naturaleza humana que corría hacia su ruina, sino que con la oblación de su propio cuerpo destruyó la muerte bajo cuyo dominio el hombre había sucumbido, con sus enseñanzas corrigió los errores humanos y con su poder restauró los bienes que el género humano había perdido.

Quienquiera que lea los escritos de los discípulos del Señor verá confirmado, con la autoridad de estos teólogos, lo que hemos afirmado. Leemos, en efecto, en estos escritos: El amor de Cristo nos apremia, al pensar que, si uno murió por todos, consiguientemente todos murieron en él; y murió por todos, para que los que viven no vivan ya para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos, nuestro Señor Jesucristo. Y en otro lugar dice: Vemos a Jesús, a quien Dios puso momentáneamente bajo los ángeles, coronado de gloria y de honor por haber padecido la muerte; así por amorosa dignación de Dios gustó la muerte en beneficio de todos.

La Escritura nos da la razón por la que fue precisamente el Verbo de Dios y no otro el que tenía que hacerse hombre: Era conveniente para Dios -dice-, para quien y por quien son todas las cosas, que, queriendo llevar una multitud de hijos a la gloria, consumase en la gloria, haciéndolo pasar por los sufrimientos, al jefe de la salud de todos ellos. Con estas palabras se nos significa que librar a los hombres de la corrupción corresponde únicamente al Verbo de Dios, por quien fueron creados en el principio.

La razón por la cual el Verbo quiso tomar carne y hacerse hombre no fue otra sino la de salvar a los hombres con quienes se había hecho semejante al asumir un cuerpo; así lo dice, en efecto, la Escritura: Como los hijos comparten carne y sangre, también él entró a participar de las mismas; así por su muerte reducía a la impotencia al que retenía el imperio de la muerte, es decir, al demonio; y libraba a los que por temor a la muerte vivían toda su vida sometidos a esclavitud. Así, al inmolar su propio cuerpo, destruyó la ley que había sido dada contra nosotros, y renovó nuestra vida, dándonos la esperanza de la resurrección.

Pues si la muerte penetró en la humanidad fue por culpa de los hombres, en cambio, fue gracias a la encarnación del Verbo de Dios que la muerte fue destruida y se recuperó la vida, como lo afirma aquel apóstol, cuyo vivir era Cristo: Porque, como por un hombre vino la muerte, también por un hombre viene la resurrección de los muertos; y, así como todos mueren, asociados a Adán, así todos revivirán, asociados a Cristo, y lo demás que sigue. Ya no morimos, pues, como unos condenados, sino que morimos con la esperanza de resucitar de entre los muertos en el día de la resurrección universal que Dios realizará cuando llegue el tiempo.

COMENTARIO

Cómo es la lógica de la destrucción de la muerte en la muerte del cuerpo de Cristo? Es una tradición de la tradición, que se enarbola como argumento definitivo a favor de nuestra resurrección. Es un acto histórico, el de la muerte de Jesús, que se mira como la suma injusticia, porque se trata de una sentencia condenatoria que ejecuta un inocente. Al hacerlo esa muerte es indigna, clama al cielo y al Padre, en representación de toda muerte como injusta, y no hay una que no lo sea. Y en la Resurrección recibe una sentencia la muerte: falló porque la inocencia del justo ha sido revalidada. Desde un punto eminencial es una muerte sin muerte eterna, verdadera muerte, y su aguijón se ha roto.

viernes, 11 de septiembre de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Viernes 23 de tiempo ordinario Año Par

1Corintios 9, 16-19. 22b-27



REFLEXIÓN

El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. 

No tengo más remedio 

Predicar no nace de cualquier impulso cuando se trata de la Palabra. Nace del corazón que anhela servir y comunicar la buena nueva de la salvación porque es un gozo.

¡ay de mí si no anuncio el Evangelio!

Es el predicamento del profeta, del apóstol, del misionero, del testigo. 

Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga

Es importante purificar la intención para hacerlo por convicción, no por alguna ventaja e interés 

si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio

No es que hacerlo duela o mortifique, sino que responde a un sentido de su enviado, de responsabilidad por el bien profundo de todos 

Me he hecho todo a todos, para ganar, sea como sea, a algunos 

No se trata de una popularidad de líder demagogo, sino del objetivo de ganar para el Reino. 

hago todo esto por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes

No es una gratuidad tal que no nos importe participar en el bien de lo anunciado.

Si la palabra es un bien para otros, también lo es para mí y dedicarle fuerzas y amor, es dármelos a mi mismo.

mis golpes van a mi cuerpo y lo tengo a mi servicio

En esta época hedonista sería suficiente asumir las debilidades y conflictos que trae el vivir a diario el reino.

 

Salmo responsorial: 83



REFLEXIÓN 

mi corazón y mi carne / retozan por el Dios vivo.

Lo profundo en mí y lo externo, todo el ser. La carne también anhela a Dios y tendrá lo suyo.

Dichosos los que encuentran en ti su fuerza / al preparar su peregrinación

No es como cualquiera fuerza que mueve desde fuera, sino que transforma los estados de conciencia 

el Señor no niega sus bienes

A justos e injustos, añade el nuevo testamento

 

Lucas 6,39-42



REFLEXIÓN

 

¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?

Pudiera estarse dando que somos ciegos conduciendo a otros ciegos, cuando nos aferramos o apegamos a nuestra ideología, filosofía, sabiduría, conocimiento, información, perspectiva o expresión de lenguaje, sin dejar ni el mínimo resquicio a la autocrítica, revaloración, re evaluación,re formulación o arrepentimiento y reconocimientode un error 

Porque la soberbia es una ceguera, y la obediencia de fe es visión 

si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro

Estar en un aprendizaje tiene el riesgo de perder la perspectiva cuando se domina una etapa. Podemos alzarnos con lo que no es nuestro.

no reparas en la viga que llevas en el tuyo 

Sin autocrítica que conduzca al cambio de mente es difícil ver ni mota ni ojo del hermano.

No aprendemos en los movimientos y activismo social, embriagados como estamos en la denuncia de la injusticia del otro.

Por eso caemos después en lo mismo que denunciamos.

¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano 

O sea que somos hipócritas y que debo sacar mi viga que entorpece la visión correcta, para ver bien la mota y la pequeñez del otro que me saca de quicio y me hace intolerante 

Podría ser ciego por no ver, e hipócrita por no querer ver, pero pretender que veo para no dar mi brazo a torcer y rehuir el cambio necesario.

Hay situaciones en las que nos ensañamos con la culpabilidad de personas y colectivos, por el daño objetivo ocasionado, sin reconocer que no podemos ser sin más jueces puros e inocentes, sino que en todos tenemos algún grado de responsabilidad personal y social por acción u omisión 

Entonces brilla la sabiduría de la frase que dijo: el que esté sin pecado que tire la primera piedra.

 

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1568203462327898113?s=20&t=uQrhTITlqVqkuC55l_SKmQ

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Viernes 23 de tiempo ordinario Año Par

1Corintios 9, 16-19. 22b-27

Salmo responsorial: 83

Lucas 6,39-42