sábado, 3 de octubre de 2026

PALABRA COMENTADA


 

 Sábado 26 de tiempo ordinario

Job 42, 1-3. 5-6. 12-16



REFLEXIÓN

Te conocía sólo de oídas, ahora te han visto mis ojos; por eso, me retracto y me arrepiento, echándome polvo y ceniza

Una experiencia espritual inusitada e inédita del Absoluto expresa vivencias de hallazgo, de novedad, de una falta de proporción entre la importancia que nos damos y la que realmente merecemos, ante su grandeza.

Solo experiencias de este jaez convierten la persona desde sus más íntimas fibras y entretelas, del protagónico arrogante y autosuficiente, en la alfombra indigente que de todos se merece pisar.

Como decían los símiles de la espiritualidad antigua, el exceso de luz permite ver aun las motas de polvo mínimas que flotan en el aire.

La humildad que nos llama la atención en personas verdaderamente santas y meritorias, no es una pose, sino el efecto en la conciencia de esta desproporción entre la gloria del absoluto y nuestra indignidad.

El Señor bendijo a Job al final de su vida más aún que al principio; sus posesiones fueron catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil borricas.

Cuando miramos a Jesús de Nazareth, quedamos perplejos ante el “happy end” o final feliz que la Palabra revela en el primer testamento, como solución al sufrimiento del inocente.

Parece que la revelación en Jesús de tal solución es todavía más dura, porque su sufrimiento no cejó hasta su última gota de sangre.

Nos queda como enigma y acertija despejar en nuestra existencia a cuál revelación nos apuntamos para nutrir nuestra fe y esperanza.

En la espiritualidad ignaciana de los ejercicios espirituales, se intenta trasmitir la propia experiencia de Ignacio de Loyola, quien optó más por el seguimiento de Jesús despreciado y humillado, que por las glorias de este mundo.

Cuál es el resorte que activa el influjo del Espíritu de Jesús resucitado y la fe que provoca, para estimular un seguimiento tan suicida, podemos decir? Y tan a contrapelo de nuestra cultura del logro y la imagen de éxito. 

Salmo responsorial: 118



REFLEXIÓN

Enséñame a gustar y a comprender, / porque me fío de tus mandatos

El gusto del maná, era incomprensible, porque llegado el momento de saturación, a muchos pareció abominable. Sin embargo nutrió a una generación mientras transitaba por el desierto y no murieron de hambre.

El gusto por el Esíritu y sus caminos de estrecha y empinada senda, lo proporciona el mismo Espíritu del Señor, que gime en nuestro interior.

Está de moda una aparatito llamado GPS que ayuda e buscar y encontrar direcciones y a posicionarse en el espacio para ser localizados. 

El Espíritu es como algo así, que late en nosotros para ubicarnos en la dirección correcta y ayudarnos a llegar a nuestro destino definitivo, si atendemos sus señales.

Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos, / que con razón me hiciste sufrir

Para aquellos que miran el sufrimiento como una plaga de la que hay que huir, conviene reflexionar sobre el sentido que puede tener para nuestro logro definitivo en el Señor. 

El sufrimiento nos ayuda a encontrar sentido a la justicia de Dios, que no es la de este mundo, sino mejor pero más enigmática.

Lucas 10,17-24



REFLEXIÓN

Veía a Satanás caer del cielo como un rayo.

La delegación de poderes en los discípulos fue efectiva y la comunidad podía experimentar el acompañamiento del Señor Jesús más allá de su muerte.

Sin embargo en este poder muchos se perdieron a sí mismos, al olvidarse de la dimensión de servicio.

no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.

Porque queremos medir la eficacia del ministerio por las obras que emprendemos inicialmente en nombre del Señor. 

No recordamos que hemos sido elegidos para una convivencia más pura, sin asomo de mal.

Porque hay comunidades e iglesias que asumen una delegación de poderes por parte de Jesús de Nazaret y se enfocan exclusivamente en satanás.

Se pierde de vista que lo verdaderamente nuclear y específico del Reino que se anuncia es la novedad de vida que desde ya nos permite el gozo y la alegría.

Nuestra misión es la vida, no las tinieblas.

Una lección de humildad del Señor Jesús a sus engreídos seguidores, con el recién estrenado poder. 

Quién podía decir que no habían hecho el bien, transformado la realidad, construído una mejor sociedad como equivalente del reino? Pero la alegría más auténtica está en el final y mientras esto no llegue, todavía falta y no hay por qué envanecerse.

lleno de la alegría del Espíritu Santo

Y así esta perspectiva nos llenará de ese gozo del Espíritu: llamados a la convivencia con el Padre.

La alegría y el gozo son una consolación que indican la presencia del Espíritu de Jesús.

"Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar."

Esta es la felicidad de los puros de corazón: la convivencia con el Padre

Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis!

Otra bienaventuranza vinculada a la experiencia de revelación que nos aporta la Palabra encarnada: Jesús de Nazareth.

La experiencia de su revelación hace la diferencia en nuestra existencia cotididana

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 Sábado 26 de tiempo ordinario

Job 42, 1-3. 5-6. 12-16

Salmo responsorial: 118

Lucas 10,17-24

SAN CARLO DE JESUS ACUTIS DE ASIS



 

Del libro de san Gregorio de Nisa, obispo, Sobre la conducta cristiana

(PG 46, 295-298)

 

COMBATE BIEN EL COMBATE DE LA FE

 

El que es de Cristo es una creatura nueva: lo antiguo ha pasado. Sabemos que se llama nueva creatura a la inhabitación del Espíritu Santo en el corazón puro y sin mancha, libre de toda culpa, de toda maldad y de todo pecado. Pues cuando la voluntad detesta el pecado y se entrega, según sus posibilidades, a la prosecución de las virtudes, viviendo la misma vida del Espíritu, acoge en sí la gracia y queda totalmente renovada y restaurada. Por ello se dice: Tirad fuera la levadura vieja para ser masa nueva; y también aquello otro: Celebremos nuestra fiesta no con la vieja levadura, sino con los panes ázimos de pureza y verdad. Todo esto concuerda muy bien con lo que hemos dicho más arriba sobre la nueva creatura.

 

Ahora bien, el enemigo de nuestra alma tiende muchas trampas ante nuestros pasos y la naturaleza humana es, de por sí, demasiado débil para conseguir la victoria sobre este enemigo. Por ello el Apóstol quiere que nos revistamos con armas celestiales: Ceñidos con el cinturón de la verdad, revestidos con la coraza de la justicia -dice- y calzados los pies con el celo por el Evangelio de la paz. ¿Te das cuenta de cuántos son los instrumentos de salvación indicados por el Apóstol? Todos ellos nos ayudan a caminar por una única senda y nos conducen a una sola meta. Con ellos se avanza fácilmente por aquel camino de vida que lleva al perfecto cumplimiento de los preceptos divinos. El mismo Apóstol dice también en otro lugar: Corramos con firmeza y constancia la carrera para nosotros preparada; llevemos los ojos fijos en Jesús, caudillo y consumador de la fe.

 

Por ello es necesario que quien desprecia las grandezas de este mundo y renuncia a su gloria vana renuncie también a su propia vida. Renunciar a la propia vida significa no buscar nunca la propia voluntad, sino la voluntad de Dios y hacer del querer divino la norma única de la propia conducta; significa también renunciar al deseo de poseer cualquier cosa que no sea necesaria o común. Quien así obra se encontrará más libre y dispuesto para hacer lo que le manden los superiores, realizándolo prontamente con alegría y con esperanza, como corresponde a un servidor de Cristo, redimido para el bien de sus hermanos. Esto es precisamente lo que desea también el Señor, cuando dice: El que quiera ser el mayor que sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero que sea esclavo de todos.

 

Esta servicialidad hacia los hombres debe ser ciertamente gratuita y el que se consagra a ella debe sentirse sometido a todos y servir a los hermanos como si fuera deudor de cada uno de ellos. En efecto, es conveniente que quienes están al frente de sus hermanos se esfuercen más que los demás en trabajar por el bien ajeno, se muestren más sumisos que los súbditos y, a la manera de un siervo, gasten su vida en bien de los demás, pensando que los hermanos son en realidad como un tesoro que pertenece a Dios y que Dios ha colocado bajo su cuidado.

 

Por ello los superiores deben cuidar de los hermanos como si se tratara de unos tiernos niños a quienes los propios padres han puesto en manos de unos educadores. Si de esta manera vivís llenos de afecto los unos para con los otros, si los súbditos cumplís con alegría los decretos y mandatos, y los maestros os entregáis con interés al perfeccionamiento de los hermanos, si procuráis teneros mutuamente el debido respeto, vuestra vida, ya en este mundo, será semejante a la de los ángeles en el cielo.

viernes, 2 de octubre de 2026

PALABRA COMENTADA

 

Viernes 26 de tiempo ordinario

Job 38, 1. 12-21; 40, 3-5



REFLEXIÓN

Cuéntamelo, si lo sabes todo

La maldición del comienzo: sabrás pero a un costo muy alto. Respondemos: no lo sabemos todo, pero lo haremos. Y así parece ser, es cuestión de tiempo. 

Pero y el costo?: saber no es lo mismo que saborear. El conocimiento arrebatado no es lo mismo que el compartido amigablemente. 

El enfoque de competitividad se enfrenta al de colaboración.

Me siento pequeño, ¿qué replicaré? Me taparé la boca con la mano; he hablado una vez, y no insistiré, dos veces, y no añadiré nada.

Despunta ya en la Palabra la revelación de una dignidad humana y de una soberanía del Señor.

Relacionarlas en su mejor proporción no resulta tarea fácil en ciertas coyunturas.

Pero la Palabra irá dando cada vez más rienda suelta a la dignidad humana hasta el extremo de potenciarla a encarar a Dios.

Y la Palabra también irá descubriendo un Misterio riquísimo de tolerancia, paciencia, misericordia y comprensión hacia la rebeldía humana.

La dignidad no se desarrolla sin ejercitarse, siquiera con reclamos por los derechos subjetivamente asumidos como conculcados.

Y el Señor en Jesús de Nazareth mostrará una paternidad capaz de asumir esa rebeldía para transformarla en la dignidad de los Hijos de Dios.

Salmo responsorial: 138



REFLEXIÓN

de lejos penetras mis pensamientos

Como Jesús a Natanael.

allí me alcanzará tu izquierda, / me agarrará tu derecha

Derecha e izquierda están comprendidas en el Misterio de la Palabra. Libertad de expresión y solidaridad social. Somos nosotros en nuestra miopía y apasionamiento los que desgarramos una integridad de paz y justicia.

La Palabra celebra en Job el que creciera tanto en su reclamo, para que integrara su propio dolor por su ruina con el amoroso designio del Señor. Dignidad de Hijo de hombre en fértil relación con dignidad de Hijo de Dios.

Dios trabaja con las dos, que ahora se enfrentan fratricidamente.

Lucas 10, 13-16



REFLEXIÓN

En aquel tiempo dijo Jesús: "¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza. Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. T tú, Cafarnaúm, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo. Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado".

Cuando en nuestra existencia se muestra una conversión se puede decir que se ha escuchado la Palabra

Milagros entendidos como señales para la conversión tenemos muchos todos los días. No se puede decir que tengamos mucha conversión, porque escuchamos poco la Palabra.

Escuchar la Palabra, nos lo muestra Job, es quedarnos sin más que decir en nuestra defensa, tal como el publicano en el último sitio del templo, y asumir con gozo el designio del Padre.

Los signos constantes a nuestro alrededor también son para la conversión. Una responsabilidad nuestra será dar cuenta de los signos que se nos ofrecieron y no nos convertimos más.

Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado

La cadena de envío que se ha debilitado por falta de credibilidad.

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Viernes 26 de tiempo ordinario

Job 38, 1. 12-21; 40, 3-5

Salmo responsorial: 138

Lucas 10, 13-16

DOCTORES DE LA IGLESIA




 De los Sermones de san Bernardo, abad

(Sermón 12 sobre el salmo «Qui habitat», 3, 6-8: Opera omnia, edición cisterciense, 4 [1966], 458-462)

 

QUE TE GUARDEN EN TUS CAMINOS

 

A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. Den gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace con los hombres. Den gracias y digan entre los gentiles: «El Señor ha estado grande con ellos.» Señor, ¿qué es el hombre para que le des importancia, para que te ocupes de él? Porque te ocupas ciertamente de él, demuestras tu solicitud y tu interés para con él. Llegas hasta enviarle tu Hijo único, le infundes tu Espíritu, incluso le prometes la visión de tu rostro. Y, para que ninguno de los seres celestiales deje de tomar parte en esta solicitud por nosotros, envías a los espíritus bienaventurados para que nos sirvan y nos ayuden, los constituyes nuestros guardianes, mandas que sean nuestros ayos.

 

A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. Estas palabras deben inspirarte una gran reverencia, deben infundirte una gran devoción y conferirte una gran confianza. Reverencia por la presencia de los ángeles, devoción por su benevolencia, confianza por su custodia. Porque ellos están presentes junto a ti, y lo están para tu bien. Están presentes para protegerte, lo están en beneficio tuyo. Y, aunque lo están porque Dios les ha dado esta orden, no por ello debemos dejar de estarles agradecidos, pues que cumplen con tanto amor esta orden y nos ayudan en nuestras necesidades, que son tan grandes.

 

Seamos, pues, devotos y agradecidos a unos guardianes tan eximios; correspondamos a su amor, honrémoslos cuanto podamos y según debemos. Sin embargo, no olvidemos que todo nuestro amor y honor ha de tener por objeto a aquel de quien procede todo, tanto para ellos como para nosotros, gracias al cual podemos amar y honrar, ser amados y honrados.

 

En él, hermanos, amemos con verdadero afecto a sus ángeles, pensando que un día hemos de participar con ellos de la misma herencia y que, mientras llega este día, el Padre los ha puesto junto a nosotros, a manera de tutores y administradores. En efecto, ahora somos ya hijos de Dios, aunque ello no es aún visible, ya que, por ser todavía menores de edad, estamos bajo tutores y administradores, como si en nada nos distinguiéramos de los esclavos.

 

Por lo demás, aunque somos menores de edad y aunque nos queda por recorrer un camino tan largo y tan peligroso, nada debemos temer bajo la custodia de unos guardianes tan eximios. Ellos, los que nos guardan en nuestros caminos, no pueden ser vencidos ni engañados, y menos aún pueden engañarnos. Son fieles, son prudentes, son poderosos: ¿por qué espantarnos? Basta con que los sigamos, con que estemos unidos a ellos, y viviremos así a la sombra del Omnipotente.

jueves, 1 de octubre de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Jueves 26 de tiempo ordinario

JOB 19, 21-27


COMENTARIO

¿Por qué me perseguís como Dios y no os hartáis de escarnecerme?

Uno de los aportes del terror nocturno cuando emerge la angustia y ansiedad, desde fondos antiguos llenos de presagios y prevenciones, es la acusación que no deja descansar sobre si somos culpables de lo que acontece y cuánto.

Aunque no veamos tanta culpa se enquista la acusación hasta hacernos ver irredimibles.

que me ha herido la mano de Dios

Yo sé que está vivo mi Redentor, y que al final se alzará sobre el polvo: después que me arranquen la piel, ya sin carne, veré a Dios; yo mismo lo veré, y no otro, mis propios ojos lo verán. ¡Desfallezco de ansias en mi pecho!"

Por qué la Palabra nos produce en su momento tanto dolor? Porque nos ama para un destino que no quiere vayamos a olvidar: habitar con Él.

En el mundo olvidamos y estamos tentados de olvidar el final del camino. Ni su compañía constante logran mantenernos motivados siempre para eso.

Así la cruz como símbolo amoroso, antes que denigración, se yergue con el crucificado, que le da nuevo sentido para que la veamos y sanemos de nuestro extravío en el mundo.

Porque olvidamos en la criaturas al Señor de las criaturas. Nos obnubilamos con la casa y sus cosas, y se borra el Señor de la casa.

Esto puede suceder aun con los llamados a dar el testimonio de fe.

Pudo ser el grito de Jesús, símbolo universal de víctimas, porque la tortura consiste en que siendo justo se siente culpable.

No tuvo pecado, pero como sí lo tuviera, porque es nuestro pontífice.

Y aun en nosotros, que sabemos haber contribuido con decisiones desacertadas a nuestras situación, cuánto menos él.

Y nosotros nos implicamos en el mismo mecanismo que hace víctimas, pasando a ser también verdugos, como el mal ladrón.

En eso tampoco Jesús hizo el juego. Se abstuvo de victimizar, constituyéndose en un verdadero paradigma de libertad, frente a la maquinación de la malignidad, que nos gana como adeptos aunque sea provisionalmente.

SALMO RESPONSORIAL: 26

COMENTARIO

Oigo en mi corazón: "Buscad mi rostro

Escuchar esa voz del corazón toma tiempo y esfuerzo para el común, porque sintonizamos más con el mundo.

Tu rostro buscaré, Señor,

Ignacio en los ejercicios, como actividad de búsqueda trascendente, insiste en entrar en ellos con todo “ánimo y liberalidad”. Dispuestos a entregarnos al Señor en su designio.

Espero gozar de la dicha del Señor / en el país de la vida. / Espera en el Señor, sé valiente, / ten ánimo, espera en el Señor.

Una esperanza robusta ha de alimentar nuestro itinerario hasta que se consume.

Y en el peregrinaje debemos estar alertas con los propios, que la tienen como huida y evasión.

En la medida que conozcamos los dogmas del mundo entenderemos las distorsiones del peregrino.

Seguir esperando en Él, mientras su Espíritu trabaja sigilosamente en nuestra transformación y nuestra red social: hogar, familia nuclear y extendida, amistades, conocidos, contactados.

LUCAS 10, 1-12


COMENTARIO

a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.

En el servicio a la Palabra que nos llame no podemos olvidar para quién trabajamos y a quién acreditamos, porque la cosecha es de Él.

Somos su avanzadilla, trabajamos para él.

No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias

Para el trabajo de Espíritu nos apoyamos en el Espíritu más que en las tecnologías y estrategias del mundo.

y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios.

Porque haciendo como la Palabra nos envía somos y hacemos el reino de Dios.

Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.

Existe la posibilidad de que algunos no reaccionen a la paz ofrecida.

porque el obrero merece su salario

curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios.

La recuperación de la salud, la sanación, como un signo elocuente del reino en acción.

De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios

Aun los rebeldes deben saber que se acerca el Reino

más llevadero para Sodoma que para ese pueblo

Una venganza o una implosión de los corazones endurecidos?

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Jueves 26 de tiempo ordinario

JOB 19, 21-27

SALMO RESPONSORIAL: 26

LUCAS 10, 1-12

STA. TERESITA DEL NIÑO JESÚS

           De la Narración de la vida de 

         santa Teresa del Niño Jesús, 

        virgen, escrita por ella  misma

(« Manuscrits autobiographiques», Lisieux 1957, 227-229)

 

EN EL CORAZÓN DE LA IGLESIA, YO SERÉ EL AMOR


 

Teniendo un deseo inmenso del martirio, acudí a las cartas de san Pablo, para tratar de hallar una respuesta. Mis ojos dieron casualmente con los capítulos doce y trece de la primera carta a los Corintios, y en el primero de ellos leí que no todos pueden ser al mismo tiempo apóstoles, profetas y doctores, que la Iglesia consta de diversos miembros y que el ojo no puede ser al mismo tiempo mano. Una respuesta bien clara, ciertamente, pero no suficiente para satisfacer mis deseos y darme la paz.

 

Continué leyendo sin desanimarme, y encontré esta consoladora exhortación: Aspirad a los dones más excelentes; yo quiero mostraros un camino todavía mucho mejor. El Apóstol, en efecto, hace notar cómo los mayores dones sin la caridad no son nada y cómo esta misma caridad es el mejor camino para llegar a Dios de un modo seguro. Por fin había hallado la tranquilidad.

 

Al contemplar el cuerpo místico de la Iglesia, no me había reconocido a mi misma en ninguno de los miembros que san Pablo enumera, sino que lo que yo deseaba era más bien verme en todos ellos. En la caridad descubrí el quicio de mi vocación. Entendí que la Iglesia tiene un cuerpo resultante de la unión de varios miembros, pero que en este cuerpo no falta el más necesario y noble de ellos: entendí que la Iglesia tiene un corazón y que este corazón está ardiendo en amor. Entendí que sólo el amor es el que impulsa a obrar a los miembros de la Iglesia y que, si faltase este amor, ni los apóstoles anunciarían ya el Evangelio, ni los mártires derramarían su sangre. Reconocí claramente y me convencí de que el amor encierra en sí todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que abarca todos los tiempos y lugares, en una palabra, que el amor es eterno.

 

Entonces, llena de una alegría desbordante, exclamé:

 

«Oh Jesús, amor mío, por fin he encontrado mi vocación: mi vocación es el amor. Sí, he hallado mi propio lugar en la Iglesia, y este lugar es el que tú me has señalado, Dios mío. En el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor; de este modo lo seré todo y mi deseo se verá colmado.»

miércoles, 30 de septiembre de 2026

PALABRA COMENTADA

 

Miércoles 26 de tiempo ordinario

Año Par

Job 9, 1-12. 14-16



REFLEXIÓN

Cuánto menos podré yo replicarle o escoger argumentos contra él

El problema de Job, es lo que él siente como problema, y no las teorías que se usaban en su tiempo para determinar la justificación o el ser salvo del creyente.

Para Job no es problema de desconocimiento sino de apropiación: esa teoría no le calma su dolor ni lo tranquiliza en su sufrimiento, porque lo que se plantea en la Palabra en este momento es una actitud profunda de fe para hacer frente la Misterio del Designio del Señor, cual sea.

Salmo responsorial: 87



REFLEXIÓN

¿Por qué, Señor, me rechazas / y me escondes tu rostro?

No obstante el Misterio se recrudece en su libertad y no entrega la clave de su comprensión. Entonces el obsequio de nuestra disponibilidad ha de llegar a los extremos posibles o ¿imposibles?. Es el paradigma del crucificado.

Lucas 9, 57-62



RELEXIÓN

Te seguiré adonde vayas

Entusiasmarse es fácil pero el peregrinaje es el problema. Ponerse a caminar no es tan difícil, sin embargo persistir bajo sol y agua es un don del Señor para incentivar nuestra generosidad.

Sígueme.

Déjame primero ir a enterrar a mi padre

déjame primero despedirme de mi familia.

La buena nueva de la Palabra tiene de todo: unos no son llamados al seguimiento, pero son fácilmente entusiastas. 

Otros son llamados, pero se detienen por otras prioridades y apegos. Y así el seguimiento no se concreta positivamente.

no vale(euzetos:ser de utilidad) para el reino de Dios.

Se trata de un test de reclutamiento? 

Cómo quedamos en nuestra utilidad para el reino, si tenemos otras prioridades?

Tantos y tantas revolucionarios y revolucionarias terminaron en robolucionarios.

Porque no se trata de una empresa humana sino del Espíritu del Señor.

Porque la construcción del Reino está adelante y su dominio es el futuro. Es una meta, en tiempo escajo-poietico :con elementos del último día en su gestión presente.

El perfil del anunciador del Reino se configura con el requisito de la disponibilidad para la construcción futura, no importa lo que haya sucedido en el pasado, ni como atormente la memoria. Esta puede convertirse en el dominio del anti-Reino, como los ajos y cebollas de Egipto.

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Miércoles 26 de tiempo ordinario

Año Par

Job 9, 1-12. 14-16

Salmo responsorial: 87

Lucas 9, 57-62

DOCTORES DE LA IGLESIA



 

Del prólogo al comentario de san Jerónimo, presbítero, sobre el libro del profeta Isaías.

(Núms. 1. 2: CCL 73, 1-3)

IGNORAR LAS ESCRITURAS ES IGNORAR A CRISTO

 

Cumplo con mi deber, obedeciendo los preceptos de Cristo, que dice: Ocupaos en examinar las Escrituras, y también: Buscad y hallaréis, para que no tenga que decirme, como a los judíos: Estáis en un error; no entendéis las Escrituras ni el poder de Dios. Pues si, como dice el apóstol Pablo, Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios, y el que no conoce las Escrituras no conoce el poder de Dios ni su sabiduría, de ahí se sigue que ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo.

 

Por esto quiero imitar al amo de casa, que de su provisión saca lo nuevo y lo antiguo, y a la esposa que dice en el Cantar de los cantares: He guardado para ti, mi amado, lo nuevo y lo antiguo; y, así, expondré el libro de Isaías, haciendo ver en él no sólo al profeta, sino también al evangelista y apóstol. Él, en efecto, refiriéndose a sí mismo y a los demás evangelistas, dice: ¡Qué hermosos son los pies de los que anuncian el bien, de los que anuncian la paz! Y Dios le habla como a un apóstol, cuando dice: ¿A quién mandaré? ¿Quién irá a ese pueblo? Y él responde: Aquí estoy, mándame.

 

Nadie piense que yo quiero resumir en pocas palabras el contenido de este libro, ya que él abarca todos los misterios del Señor: predice, en efecto, al Emmanuel que nacerá de la Virgen, que realizará obras y signos admirables, que morirá, será sepultado y resucitará del país de los muertos, y será el Salvador de todos los hombres.

 

¿Para qué voy a hablar de física, de ética, de lógica? Este libro es como un compendio de todas las Escrituras y encierra en sí cuanto es capaz de pronunciar la lengua humana y sentir el hombre mortal. El mismo libro contiene unas palabras que atestiguan su carácter misterioso y profundo: Cualquier visión se os volverá –dice– como el texto de un libro sellado: se lo dan a uno que sabe leer, diciéndole: «Por favor, lee esto». Y él responde: «No puedo, porque está sellado». Y se lo dan a uno que no sabe leer, diciéndole: «Por favor, lee esto». Y el responde: «No sé leer».

 

Y si a alguno le parece débil esta argumentación, que oiga lo que dice el Apóstol: Cuanto a los dotados del carisma de profecía, que hablen dos o tres, y que los demás den su dictamen; y, si algún otro que está sentado recibiera una revelación, que calle el que está hablando. ¿Qué razón tienen los profetas para silenciar su boca, para callar o hablar, si el Espíritu es quien habla por boca de ellos? Por consiguiente, si recibían del Espíritu lo que decían, las cosas que comunicaban estaban llenas de sabiduría y de sentido. Lo que llegaba a oídos de los profetas no era el sonido de una voz material, sino que era Dios quien hablaba en su interior, como dice uno de ellos: El ángel que hablaba en mí, y también: Que clama en nuestros corazones: «¡Padre!», y asimismo: Voy a escuchar lo que dice el Señor.