sábado, 17 de octubre de 2026

PALABRA COMENTADA


 

 

Sábado 28 de tiempo ordinario

Año Par

Efesios 1, 15-23



REFLEXIÓN

os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo

Como persona la Palabra se entrega en un proceso de conocimiento personal. Que requiere cierta disponibilidad y hacer fuerza para ganarla. Un vencerse a sí mismo, para abrirse generosamente al Misterio y lo que disponga.

para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama

La esperanza es como una conquista de una posición en el ascenso de una elevación. Hay que invertir fe y amor en ella. Porque su comprensión y ejercicio no está asegurado sino que es un don que crece en buena tierra.

resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo

Los primeros creyentes asumieron estos signos de poder como motivo de esperanza y martirio.

Qué nos motiva a nosotros hoy como creyentes en nuestra esperanza viva?

Salmo responsorial: 8



REFLEXIÓN

¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, / el ser humano, para darle poder?

En la perspectiva de nuestros fallos históricos debemos aprender a pensar de nosotros mismos que nuestra gloria no es tanta.

Más bien nuestra inflación la debemos a la voz tentadora del principio del mundo.

Lucas 12,8-12



REFLEXIÓN

Al que hable contra el Hijo del hombre se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará.

el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir

Como en todo lo demás la comunidad seguidora de Jesús lo tiene como modelo que los inspira en el seguimiento.

Y así capta desde la fe pascual que el don otorgado por Jesús, pero vivido por él, es la obediencia al Espíritu, y dejarse enseñar por Él.

Es imperdonable desacreditar la acción del Espíritu de Dios. Nada lo justifica.

En esto consiste una existencia que aprende puntualmente, en cada coyuntura.

Y volverse contra esta enseñanza es una blasfemia (lenguaje difamatorio) que por si mismo excluye del influjo del Espíritu.

Un lenguaje que expresa falta de fe en su enseñanza.

no os preocupéis de lo que vais a decir, o de cómo os vais a defender. Porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir

Lo propio es creer y esperar que interviene y seguirá anteviniendo el Espíritu Santo en nuestra defensa decisiva.

Confiar en la intervención oportuna, esperar su auxilio pertinente, es la fe que nos transmite la tradición de la Palabra desde los relatos de Abraham.

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Sábado 28 de tiempo ordinario

Año Par

Efesios 1, 15-23

Salmo responsorial: 8

Lucas 12,8-12

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS




Jesús no lo sacó del Mundo, sino que en el Mundo lo invitó a seguirlo, y Carlo lo siguió


 SEGUNDA LECTURA
 

De la carta de san Ignacio de Antioquía, obispo y mártir, a los Romanos

(Cap. 4. 1-2; 6, 1--8, 3: Funk 1, 217-223)

 

SOY TRIGO DE DIOS Y HE DE SER MOLIDO POR LOS DIENTES DE LAS FIERAS

 

Yo voy escribiendo a todas las Iglesias, y a todas les encarezco lo mismo: que moriré de buena gana por Dios, con tal que vosotros no me lo impidáis. Os lo pido por favor: no me demostréis una benevolencia inoportuna. Dejad que sea pasto de las fieras, ya que ello me hará posible alcanzar a Dios. Soy trigo de Dios y he de ser molido por los dientes de las fieras, para llegar a ser pan limpio de Cristo. Rogad por mí a Cristo, para que, por medio de esos instrumentos, llegue a ser una víctima para Dios.

 

De nada me servirán los placeres terrenales ni los reinos de este mundo. Prefiero morir en Cristo Jesús que reinar en los confines de la tierra. Todo mi deseo y mi voluntad están puestos en aquel que por nosotros murió y resucitó. Se acerca ya el momento de mi nacimiento a la vida nueva. Por favor, hermanos, no me privéis de esta vida, no queráis que muera; si lo que yo anhelo es pertenecer a Dios, no me entreguéis al mundo ni me seduzcáis con las cosas materiales; dejad que pueda contemplar la luz pura; entonces seré hombre en pleno sentido. Permitid que imite la pasión de mi Dios. El que tenga a Dios en si entenderá lo que quiero decir y se compadecerá de mi, sabiendo cuál es el deseo que me apremia.

 

El príncipe de este mundo me quiere arrebatar y pretende arruinar mi deseo que tiende hacia Dios. Que nadie de vosotros, los aquí presentes, lo ayude; poneos más bien de mi parte, esto es, de parte de Dios. No queráis a un mismo tiempo tener a Jesucristo en la boca y los deseos mundanos en el corazón. Que no habite la envidia entre vosotros. Ni me hagáis caso si, cuando esté aquí, os suplicare en sentido contrario; haced más bien caso de lo que ahora os escribo. Porque os escribo en vida, pero deseando morir. Mi amor está crucificado y ya no queda en mí el fuego de los deseos terrenos; únicamente siento en mi interior la voz de una agua viva que me habla y me dice: «Ven al Padre.» No encuentro ya deleite en el alimento material ni en los placeres de este mundo. Lo que deseo es el pan de Dios, que es la carne de Jesucristo, de la descendencia de David, y la bebida de su sangre, que es la caridad incorruptible.

 

No quiero ya vivir más la vida terrena. Y este deseo será realidad si vosotros lo queréis. Os pido que lo queráis, y así vosotros hallaréis también benevolencia. En dos palabras resumo mi súplica: hacedme caso. Jesucristo os hará ver que digo la verdad, él, que es la boca que no engaña, por la que el Padre ha hablado verdaderamente. Rogad por mí, para que llegue a la meta. Os he escrito no con criterios humanos, sino conforme a la mente de Dios. Si sufro el martirio, es señal de que me queréis bien; de lo contrario, es que me habéis aborrecido.

viernes, 16 de octubre de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Viernes 28 de tiempo ordinario

Efesios 1, 11-14



REFLEXIÓN

A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad

Otra manera de decir lo que significa el designio: el destino a la herencia. Somos herederos!

La voluntad de Dios no es un oráculo caprichoso, sino un mandato a la felicidad, la plenitud, la saciedad, la perfección, el logro definitivo, la herencia. El mismo Dios!

El príncipe o princesa herederos de una casa real suelen ser preparados con exquisitez, no precisamente con exceso de mimos.

Su entrenamiento es un ejercicio para potenciar su capacidad de liderazgo y decisión.

Así nosotros como herederos somos probados, entrenados y preparados. En eso consiste la vida del creyente cristiano.

Nuestra herencia se asemeja a lo largo de nuestra existencia a los arreboles del amanecer, cuando el sol marca el inicio del día como promesa de realidades buenas por venir.

Nuestra herencia necesita un sensor apto que le permita captar que viene a nuestro encuentro. Es la esperanza.

La esperanza nos mantiene de pie, nutriéndose de signos y resistiendo los anti-signos del anti-reino.

Nuestra esperanza es un factor importante de reconstrucción personal y social, porque en ella re-establecemos y sanamos la desilusión, la frustración, la amargura y el llanto.

habéis sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo

Marcados es sellados, como un documento oficial, como una propiedad, lo cual es efectivo para bien o para mal.

El Espíritu de Cristo es un modo nuestro de ser. Somos seres afectados por Jesús. Trastornados en cuanto a nuestro destino de muerte. Como un organismo vacunado que cuenta con defensas que lo mantienen en la lucha y afirman su vida.

el cual es prenda de nuestra herencia

La esperanza es un don-reserva del Espíritu que nos insta a mantenernos erguidos y a mirar de frente el futuro, sin aspavientos, sin jactancias, con la sencilla seguridad de un hijo heredero.

Salmo responsorial: 32



REFLEXIÓN

Que la palabra del Señor es sincera, / y todas sus acciones son leales

Es la fe en la que debemos ahincar, cuando suceden situaciones que parecen una mala jugada del Señor.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, / el pueblo que él se escogió como heredad.

La dicha es nuestro fin. Es el fin del designio. Todo hombre y mujer es por derecho un aspirante y llamado a la dicha del Señor.

Lucas 12, 1-7



REFLEXIÓN

miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros.

Probablemente no fue tanto. No hay esas cantidades en las aldeas de Galilea.

Pero es el recurso que muestra un fundamento histórico: Jesús atraía por lo que hacía y por lo que decía. Era el sistema de lealtades centrado en la palabra, en escena.

Porque en ese momento también había muchos indignados con un sistema que los excluía hasta hacerlos pecadores. Era una etiqueta clasista puesta por la élite.

Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía

Los detentores del sistema de hipocresía usaban la palabra en doble sentido: un sentido para los demás, otro para ellos.

No era transparente, sincero, único. Generaba desconfianza, malestar. Disolvía una sociedad que quisiera centrarse en la dignidad de la palabra de la persona.

Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse

Lo corrupto y lo bendito se saben porque son los fragores de la lucha por el reino de Dios.

Deben saberse para que no idolicemos este mundo en lugar del reino. Y para que no perdamos esperanza de heredar el reino.

Una actitud de coraje que permite ser transparente sin tener miedo. Sin ocultar, sin doblez. Como Jesús.

Los suyos que le seguían estaban llamados a la palabra única, transparente, confiable.

Ese sistema de palabra única tiene sus consecuencias y riesgos. Pero el temor que cause puede disiparse con una sencilla conlusión: aparte de quitar la vida, no pueden hacer más.

no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más

Lo corrupto tiene un límite del cual no puede pasar: la vida terrenal. Su dominio es la muerte. Hemos de vigorizar nuestra esperanza asumiendo que la herencia del reino vence la muerte terrenal.

Es algo intimidante si nos afincamos en la creencia de que sólo tenemos la vida que conocemos. Es la maravilla de la fe que se origina desde Abraham y culmina en Jesús: creer en Aquel que da la vida, la vida plena.

 

temed al que tiene poder para matar y después echar al infierno

No cabe duda que se nos hace difícil admitir un infierno más allá de la muerte creado por un Padre amoroso. Es como un contrasentido.

Sólo una fe viva en el Señor Jesús, Palabra encarnada nos ayuda a entender esta contradicción de nuestro sistema lógico.

ni de uno solo se olvida Dios

Esa Palabra nos alienta más bien a confiar y esperar en Alguien que no olvida de cuidar ni a los más pequeño e insignificante, como las aves.

El santo o santa que expresó: Yo sé de quién me he fiado, lo dijo muy bien. Fiarse.No se necesita más.

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Viernes 28 de tiempo ordinario

Efesios 1, 11-14

Salmo responsorial: 32

Lucas 12, 1-7

DOCTORES DE LA IGLESIA


 


VIERNES XXVIII

De la carta de san Agustín, obispo, a Proba

(Carta 130, 14, 27--15, 28: CSEL 44, 71-73)

 

EL ESPÍRITU INTERCEDE POR NOSOTROS

 

Quien pide al Señor aquella sola cosa que hemos mencionado, es decir, la vida dichosa de la gloria, y esa sola cosa busca, éste pide con seguridad y pide con certeza, y no puede temer que algo le sea obstáculo para conseguir lo que pide, pues pide aquello sin lo cual de nada le aprovecharía cualquiera otra cosa que hubiera pedido, orando como conviene. Esta es la única vida verdadera, la única vida feliz: contemplar eternamente la belleza del Señor, en la inmortalidad e incorruptibilidad del cuerpo y del espíritu. En razón de esta sola cosa, nos son necesarias todas las demás cosas; en razón de ella, pedimos oportunamente las demás cosas. Quien posea esta vida poseerá todo lo que desee y allí nada podrá desear que no sea conveniente.

 

Allí está la fuente de la vida, cuya sed debemos avivar en la oración mientras vivimos aún de esperanza. Pues ahora vivimos sin ver lo que esperamos, seguros a la sombra de las alas de aquel ante cuya presencia están todas nuestras ansias; pero tenemos la certeza de nutrirnos un día de lo sabroso de su casa y de beber del torrente de sus delicias, porque en él está la fuente viva y su luz nos hará ver la luz; aquel día en el cual todos nuestros deseos quedarán saciados con sus bienes y ya nada tendremos que pedir gimiendo, pues todo lo poseeremos gozando.

 

Pero como esta única cosa que pedimos consiste en aquella paz que sobrepasa toda inteligencia, incluso cuando en la oración pedimos esta paz hemos de decir que no sabemos pedir lo que nos conviene. Porque no podemos imaginar cómo sea esta paz en sí misma y, por tanto, no sabemos pedir lo que nos conviene. Cuando se nos presenta al pensamiento alguna imagen de ella, la rechazamos, la reprobamos, reconocemos que está lejos de la realidad, aunque continuamos ignorando lo que buscamos.

 

Pero hay en nosotros, para decirlo de algún modo, una docta ignorancia; docta, sin duda, por el Espíritu de Dios, que viene en ayuda de nuestra debilidad. En efecto, dice el Apóstol: Si esperamos lo que no vemos, lo aguardamos con anhelo y constancia. Y añade a continuación: El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y aquel que escudriña los corazones sabe cómo son los deseos del Espíritu, es decir, que su intercesión en favor de los fieles es según el querer de Dios.

 

No hemos de entender estas palabras como si dijeran que el Espíritu de Dios, que en la Trinidad divina es Dios inmutable y un solo Dios con el Padre y el Hijo, orase a Dios como alguien distinto de Dios, intercediendo por los santos; si el texto dice que el Espíritu intercede en favor de los fieles es para significar que incita a los fieles a interceder, del mismo modo que también se dice: Os tienta el Señor vuestro Dios para ver si lo amáis, es decir, para que vosotros conozcáis si lo amáis. El Espíritu, pues, incita a los fieles a que intercedan con gemidos inefables, inspirándoles el deseo de aquella realidad tan sublime que aún no conocemos, pero que esperamos ya con paciencia. Pero ¿cómo se puede hablar cuando se desea lo que ignoramos? Ciertamente que si lo ignoráramos del todo no lo desearíamos; pero, por otro lado, si ya lo viéramos no lo desearíamos ni lo pediríamos con gemidos inefables.

REFLEXIÓN

Experiencia humana del Misterio de Dios, su vida dichosa interminable a la que aspiramos, es balbucear. Porque nos rebasa constantemente en todo lo que pensemos, deseemos o describamos No tenemos nada que podamos poner como evidencia, excepto la promesa que en palabras humanas nos transmite su Palabra, máxime su Palabra hecha carne, que muestra en sí algo de su promesa de vida, por testimonios humanos en palabras humanas inspiradas. Nos arriesgamos mucho al apostarlo todo por esa promesa de vida, es  el mérito de la fe y esperanza.

jueves, 15 de octubre de 2026

DOCTORES DE LA IGLESIA





JUEVES XXVIII 
De las Obras de santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia.

(Libro de su vida, cap. 22, 6-7. 12. 14)

 

ACORDÉMONOS DEL AMOR DE CRISTO

 

Con tan buen amigo presente -nuestro Señor Jesucristo-, con tan buen capitán, que se puso en lo primero en el padecer, todo se puede sufrir. Él ayuda y da esfuerzo, nunca falta, es amigo verdadero. Y veo yo claro, y he visto después, que para contentar a Dios y que nos haga grandes mercedes quiere que sea por manos de esta Humanidad sacratísima, en quien dijo Su Majestad se deleita.

 

Muy muchas veces lo he visto por experiencia; hámelo dicho el Señor. He visto claro que por esta puerta hemos de entrar, si queremos nos muestre la soberana Majestad grandes secretos. Así que no queramos otro camino, aunque estemos en la cumbre de contemplación; por aquí vamos seguros. Este Señor nuestro es por quien nos vienen todos los bienes. Él lo enseñará; mirando su vida, es el mejor dechado.

 

¿Qué más queremos que un tan buen amigo al lado, que no nos dejará en los trabajos y tribulaciones, como hacen los del mundo? Bienaventurado quien de verdad le amare y siempre le trajere cabe de sí. Miremos al glorioso san Pablo, que no parece se le caía de la boca siempre Jesús, como quien le tenía bien en el corazón. Yo he mirado con cuidado, después que esto he entendido, de algunos santos, grandes contemplativos, y no iban por otro camino: san Francisco, san Antonio de Padua, san Bernardo, santa Catalina de Siena.

 

Con libertad se ha de andar en este camino, puestos en las manos de Dios; si su Majestad nos quisiere subir a ser de los de su cámara y secreto, ir de buena gana.

 

Siempre que se piense de Cristo, nos acordemos del amor con que nos hizo tantas mercedes y cuán grande nos le mostró Dios en darnos tal prenda del que nos tiene: que amor saca amor. Procuremos ir mirando esto siempre y despertándonos para amar, porque, si una vez nos hace el Señor merced que se nos imprima en el corazón este amor, sernos ha todo fácil, y obraremos muy en breve y muy sin trabajo.

miércoles, 14 de octubre de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Miércoles 28 de tiempo ordinario

Año Par

Gálatas 5, 18-25



REFLEXIÓN

Si os guía el Espíritu, no estáis bajo el dominio de la ley

Porque el Espíritu es más exigente en contra de los intereses perversamente centrados en lo propio, sea persona, grupo o sociedad.

Pero a la vez es más refrescante, porque la exigencia se torna ligera y gozosa al salir de la cárcel en la que nos hemos internado.

Las obras de la carne están patentes: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, enemistades, contiendas, envidias, rencores, rivalidades, partidismo, sectarismo, discordias, borracheras, orgías y cosas por el estilo.

En estos descriptores que se dice son catálogos de la literatura clásica antigua grecolatina, se da cuenta de conductas escandalosas, ruidosas y exhibicionistas, pero también de las secretas y sigilosas que se cuecen en el corazón. Una gama no completa de afecciones del corazón humano en cuanto humano: carnal. Carne sin espíritu, contra espíritu, desdeñosa de espíritu. Brutal o solapada pero carnal. Se puede decir que la enumeración de los vicios no son una invención de Pablo.

Su valor no estriba en el establecimiento de un criterio de selección, sino en un perfil de aquellos aherrojados en carne, con Espíritu débil.

los que así obran no heredarán el reino de Dios

De las raras veces que esa expresión se lee en Pablo. Con sentido de futuro.

amor, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad, dominio de sí

Son las conductas que están en las antípodas de la carne sin espíritu. Son las consolaciones espirituales, el otro campo del reino anticipado.

Contra esto no va la ley

Más que nada importa entender que la lista de conductas que impulsa el Espíritu tampoco son exhaustivas, sino un perfil de quienes van más allá de la ley.

Y los que son de Cristo Jesús han crucificado su carne con sus pasiones y sus deseos

Sentido de mortificación, que hoy se menosprecia, quizás porque se perdió la conexión de sentido. Y porque la mortificación ha cambiado de medios probablemente.

Salmo responsorial: 1



REFLEXIÓN

Dichoso el hombre

La dicha de la bienaventuranza que acompaña el seguimiento del Espíritu, mientras peregrinamos, se parece poco al éxtasis emocional que acompaña las conductas carnales.

Gustar más de una que de otra es un desafío que todos tenemos para procesar mediante discernimiento espiritual las contingencias de la existencia humana.

Ignacio de Loyola en sus ejercicios espirituales mediante las reglas de discernimiento de espíritus pretende enseñar a degustar el Espíritu para aceptar sus toques y seguirlo.

No se oculta que este seguimiento según momentos y niveles entraña una lucha, que no se reduce a la esfera individual, porque la decisión de compromiso con el Espíritu atraviesa colectividades.

Lucas 11,42-46



REFLEXIÓN

que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de legumbres, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios!

La Palabra encarnada va más a fondo aún. Porque desenmascara aparentes conductas según el Espíritu que excluyen un compromiso más profundo.

Como sí se contrastara la exterioridad y formalidad de ciertas obras buenas, que sirven a propósitos carnales y egoístas, pero dejan de lado una opción fundamental por el reino.

Por lo que mucho hemos de interrogarnos sobre la relación con el reino de nuestras obras y conductas aparentemente buenas y espirituales.

Es posible ser buen ciudadano y cumplir las leyes pero sin derecho y amor de Dios, que es ágape

Esto habría que practicar, sin descuidar aquello

No es procurar lo mejor a costa de lo bueno, sino poner en orden los énfasis, de acuerdo al mayor bien, a lo más importante: derecho y amor de Dios.

Tampoco lo contrario es positivo para el reino. 

Porque el conocimiento de que hay obras espirituales incorrectamente planteadas, no es para abstenerse de ellas, como gusta cierta corriente anti-tradicional.

abrumáis a la gente con cargas insoportables, mientras vosotros no las tocáis ni con un dedo

Padres, maestros, sacerdotes e incluso pelagatos con un décimo de poder, que gustamos de criticar lo que nosotros no hubiéramos hecho en su lugar.

Lo correcto es no hacernos a un lado como si la Palabra no nos concerniera.

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Miércoles 28 de tiempo ordinario

Año Par

Gálatas 5, 18-25

Salmo responsorial: 1

Lucas 11,42-46

DOCTORES DE LA IGLESIA



 

Miércoles XXVIII

De la carta de san Agustín, obispo, a Proba

(Carta 130, 12, 22--13, 24: CSEL 44, 65-68)

 

NADA HALLARÁS QUE NO SE ENCUENTRE EN ESTA ORACIÓN DOMINICAL

 

Quien dice, por ejemplo, como mostraste tu santidad a las naciones, muéstranos así tu gloria y que tus profetas sean hallados fieles, ¿qué otra cosa dice sino santificado sea tu nombre?

 

Quien dice: Dios de los ejércitos, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve, ¿qué otra cosa dice sino venga tu reino?

 

Quien dice: Asegura mis pasos con tu promesa, que ninguna maldad me domine, ¿qué otra cosa dice sino hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo?

 

Quien dice: No me des pobreza ni riqueza, ¿qué otra cosa dice sino danos hoy nuestro pan de cada día?

 

Quien dice: Señor, tenle en cuenta a David todos sus afanes, o bien: Señor, si soy culpable, si hay crímenes en mis manos, si he causado daño a mi amigo, ¿qué otra cosa dice sino perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden?

 

Quien dice: Líbrame de mi enemigo, Dios mío; protégeme de mis agresores, ¿qué otra cosa dice sino líbranos del mal?

 

Y si vas discurriendo por todas las plegarias de la santa Escritura, creo que nada hallarás que no se encuentre y contenga en esta oración dominical. Por eso, hay libertad de decir estas cosas en la oración con unas u otras palabras, pero no debe haber libertad para decir cosas distintas.

 

Esto es, sin duda alguna, lo que debemos pedir en la oración, tanto para nosotros como para los nuestros, como también para los extraños e incluso para nuestros mismos enemigos, y aunque roguemos por unos y otros de modo distinto, según las diversas necesidades y los diversos grados de familiaridad, procuremos, sin embargo, que en nuestro corazón nazca y crezca el amor hacia todos.

 

Aquí tienes explicado, a mi juicio, no sólo las cualidades que debe tener tu oración, sino también lo que debes pedir en ella, todo lo cual no soy yo quien te lo ha enseñado, sino aquel que se dignó ser maestro de todos.

 

Hemos de buscar la vida dichosa y hemos de pedir a Dios que nos la conceda. En qué consiste esta felicidad son muchos los que lo han discutido y sus sentencias son muy numerosas. Pero nosotros, ¿qué necesidad tenemos de acudir a tantos autores y a tan numerosas opiniones? En las divinas Escrituras se nos dice de modo breve y veraz: Dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor. Para que podamos formar parte de este pueblo, llegar a contemplar a Dios y vivir con él eternamente, tenernos aquella exhortación cuyo objetivo no debe ser otro que promover la caridad que proviene de un corazón sincero, de una conciencia recta y de una fe sin fingimiento.

 

Al citar estas tres propiedades se habla de la conciencia recta aludiendo a la esperanza. Por tanto, la fe, la esperanza y la caridad conducen hasta Dios al que ora, es decir, a quien cree, espera y desea, al tiempo que descubre en la oración dominical lo que debe pedir al Señor.