sábado, 17 de octubre de 2026

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS




Jesús no lo sacó del Mundo, sino que en el Mundo lo invitó a seguirlo, y Carlo lo siguió


 SEGUNDA LECTURA
 

De la carta de san Ignacio de Antioquía, obispo y mártir, a los Romanos

(Cap. 4. 1-2; 6, 1--8, 3: Funk 1, 217-223)

 

SOY TRIGO DE DIOS Y HE DE SER MOLIDO POR LOS DIENTES DE LAS FIERAS

 

Yo voy escribiendo a todas las Iglesias, y a todas les encarezco lo mismo: que moriré de buena gana por Dios, con tal que vosotros no me lo impidáis. Os lo pido por favor: no me demostréis una benevolencia inoportuna. Dejad que sea pasto de las fieras, ya que ello me hará posible alcanzar a Dios. Soy trigo de Dios y he de ser molido por los dientes de las fieras, para llegar a ser pan limpio de Cristo. Rogad por mí a Cristo, para que, por medio de esos instrumentos, llegue a ser una víctima para Dios.

 

De nada me servirán los placeres terrenales ni los reinos de este mundo. Prefiero morir en Cristo Jesús que reinar en los confines de la tierra. Todo mi deseo y mi voluntad están puestos en aquel que por nosotros murió y resucitó. Se acerca ya el momento de mi nacimiento a la vida nueva. Por favor, hermanos, no me privéis de esta vida, no queráis que muera; si lo que yo anhelo es pertenecer a Dios, no me entreguéis al mundo ni me seduzcáis con las cosas materiales; dejad que pueda contemplar la luz pura; entonces seré hombre en pleno sentido. Permitid que imite la pasión de mi Dios. El que tenga a Dios en si entenderá lo que quiero decir y se compadecerá de mi, sabiendo cuál es el deseo que me apremia.

 

El príncipe de este mundo me quiere arrebatar y pretende arruinar mi deseo que tiende hacia Dios. Que nadie de vosotros, los aquí presentes, lo ayude; poneos más bien de mi parte, esto es, de parte de Dios. No queráis a un mismo tiempo tener a Jesucristo en la boca y los deseos mundanos en el corazón. Que no habite la envidia entre vosotros. Ni me hagáis caso si, cuando esté aquí, os suplicare en sentido contrario; haced más bien caso de lo que ahora os escribo. Porque os escribo en vida, pero deseando morir. Mi amor está crucificado y ya no queda en mí el fuego de los deseos terrenos; únicamente siento en mi interior la voz de una agua viva que me habla y me dice: «Ven al Padre.» No encuentro ya deleite en el alimento material ni en los placeres de este mundo. Lo que deseo es el pan de Dios, que es la carne de Jesucristo, de la descendencia de David, y la bebida de su sangre, que es la caridad incorruptible.

 

No quiero ya vivir más la vida terrena. Y este deseo será realidad si vosotros lo queréis. Os pido que lo queráis, y así vosotros hallaréis también benevolencia. En dos palabras resumo mi súplica: hacedme caso. Jesucristo os hará ver que digo la verdad, él, que es la boca que no engaña, por la que el Padre ha hablado verdaderamente. Rogad por mí, para que llegue a la meta. Os he escrito no con criterios humanos, sino conforme a la mente de Dios. Si sufro el martirio, es señal de que me queréis bien; de lo contrario, es que me habéis aborrecido.

viernes, 16 de octubre de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Viernes 28 de tiempo ordinario

Efesios 1, 11-14



REFLEXIÓN

A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad

Otra manera de decir lo que significa el designio: el destino a la herencia. Somos herederos!

La voluntad de Dios no es un oráculo caprichoso, sino un mandato a la felicidad, la plenitud, la saciedad, la perfección, el logro definitivo, la herencia. El mismo Dios!

El príncipe o princesa herederos de una casa real suelen ser preparados con exquisitez, no precisamente con exceso de mimos.

Su entrenamiento es un ejercicio para potenciar su capacidad de liderazgo y decisión.

Así nosotros como herederos somos probados, entrenados y preparados. En eso consiste la vida del creyente cristiano.

Nuestra herencia se asemeja a lo largo de nuestra existencia a los arreboles del amanecer, cuando el sol marca el inicio del día como promesa de realidades buenas por venir.

Nuestra herencia necesita un sensor apto que le permita captar que viene a nuestro encuentro. Es la esperanza.

La esperanza nos mantiene de pie, nutriéndose de signos y resistiendo los anti-signos del anti-reino.

Nuestra esperanza es un factor importante de reconstrucción personal y social, porque en ella re-establecemos y sanamos la desilusión, la frustración, la amargura y el llanto.

habéis sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo

Marcados es sellados, como un documento oficial, como una propiedad, lo cual es efectivo para bien o para mal.

El Espíritu de Cristo es un modo nuestro de ser. Somos seres afectados por Jesús. Trastornados en cuanto a nuestro destino de muerte. Como un organismo vacunado que cuenta con defensas que lo mantienen en la lucha y afirman su vida.

el cual es prenda de nuestra herencia

La esperanza es un don-reserva del Espíritu que nos insta a mantenernos erguidos y a mirar de frente el futuro, sin aspavientos, sin jactancias, con la sencilla seguridad de un hijo heredero.

Salmo responsorial: 32



REFLEXIÓN

Que la palabra del Señor es sincera, / y todas sus acciones son leales

Es la fe en la que debemos ahincar, cuando suceden situaciones que parecen una mala jugada del Señor.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, / el pueblo que él se escogió como heredad.

La dicha es nuestro fin. Es el fin del designio. Todo hombre y mujer es por derecho un aspirante y llamado a la dicha del Señor.

Lucas 12, 1-7



REFLEXIÓN

miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros.

Probablemente no fue tanto. No hay esas cantidades en las aldeas de Galilea.

Pero es el recurso que muestra un fundamento histórico: Jesús atraía por lo que hacía y por lo que decía. Era el sistema de lealtades centrado en la palabra, en escena.

Porque en ese momento también había muchos indignados con un sistema que los excluía hasta hacerlos pecadores. Era una etiqueta clasista puesta por la élite.

Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía

Los detentores del sistema de hipocresía usaban la palabra en doble sentido: un sentido para los demás, otro para ellos.

No era transparente, sincero, único. Generaba desconfianza, malestar. Disolvía una sociedad que quisiera centrarse en la dignidad de la palabra de la persona.

Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse

Lo corrupto y lo bendito se saben porque son los fragores de la lucha por el reino de Dios.

Deben saberse para que no idolicemos este mundo en lugar del reino. Y para que no perdamos esperanza de heredar el reino.

Una actitud de coraje que permite ser transparente sin tener miedo. Sin ocultar, sin doblez. Como Jesús.

Los suyos que le seguían estaban llamados a la palabra única, transparente, confiable.

Ese sistema de palabra única tiene sus consecuencias y riesgos. Pero el temor que cause puede disiparse con una sencilla conlusión: aparte de quitar la vida, no pueden hacer más.

no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más

Lo corrupto tiene un límite del cual no puede pasar: la vida terrenal. Su dominio es la muerte. Hemos de vigorizar nuestra esperanza asumiendo que la herencia del reino vence la muerte terrenal.

Es algo intimidante si nos afincamos en la creencia de que sólo tenemos la vida que conocemos. Es la maravilla de la fe que se origina desde Abraham y culmina en Jesús: creer en Aquel que da la vida, la vida plena.

 

temed al que tiene poder para matar y después echar al infierno

No cabe duda que se nos hace difícil admitir un infierno más allá de la muerte creado por un Padre amoroso. Es como un contrasentido.

Sólo una fe viva en el Señor Jesús, Palabra encarnada nos ayuda a entender esta contradicción de nuestro sistema lógico.

ni de uno solo se olvida Dios

Esa Palabra nos alienta más bien a confiar y esperar en Alguien que no olvida de cuidar ni a los más pequeño e insignificante, como las aves.

El santo o santa que expresó: Yo sé de quién me he fiado, lo dijo muy bien. Fiarse.No se necesita más.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1580888156223643648?s=20&t=1PP1rSgUf6phXQYRmXKdnQ



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Viernes 28 de tiempo ordinario

Efesios 1, 11-14

Salmo responsorial: 32

Lucas 12, 1-7