martes, 20 de octubre de 2026

PALABRA COMENTADA



 

Martes 29 de tiempo ordinario

Efesios 2, 12-22




COMENTARIO

la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos

No es popular entre algunos teólogos y tendencias religiosas actuales considerar importante la sangre histórica para la redención. Ni la de Jesús de Nazareth ni la de nadie. 

Para descalificar su presencia en la Palabra y en la herencia de la fe se acude a la voluntad del Padre, que no nos quiere dañar y a quien no se le alcanza mediante sacrificios de sangre. Eso sería desvirtuar el sentido de la misma Palabra sobre la identidad del Señor. Porque Él es amar.

Se trata de un recurso argumentativo que opone en conflicto un texto contra otro para anularlos y como resultante descalificar la Palabra como revelación verdadera.

Sin embargo la misma Palabra nos enseña la lectura íntegra y plena de la revelación que procesualmente se va encarnando hasta consolidarse en el hombre Jesús de Nazaret.

Este hombre que se mantiene por su Espíritu de resurrección alentando su mensaje total hasta el final de los tiempos.

Conviene además contextualizar el sentido de la sangre en la cultura bíblica, como ofrenda de la vida, hasta sus últimas consecuencias. Y como testimonio de realidad histórica de esa misma entrega, sin simulación o falsedad.

La sangre derramada por Jesús de Nazareth será así su testimonio de amor hasta vaciar sus venas y el realismo de su testimonio, en contra de cualquier invención redaccional, mitológica o simbólica.

Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio

Asumirlo como único revelador total es ingresar en un estilo de vida tolerante y pacífico, que sabe de la Palabra plena, total, sin conflictos.

Los conflictos provienen de los intereses de las partes que atentan contra la unidad del mensaje.

sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios

La paz y la tolerancia de todos hacia todos no es una concesión sino el reconocimiento del derecho de todos a ser familia de Dios. Un derecho otorgado por la sangre histórica de Jesús de Nazaret. Sólo esa sangre es necesaria. Y no debiera correr ninguna más.

Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

El sentido de Iglesia viene dado por este proceso de integración. Proceso histórico, conflictivo y doloroso. Pero afrontable con paz y tolerancia, en la conciencia de que todos somos familia de Dios, el Padre de Jesús.

Las iglesias particulares no tienen sentido sino en la medida que hacen de la paz y tolerancia la fe común. Hasta llegar a la Iglesia total.

Salmo responsorial: 84



COMENTARIO

Voy a escuchar lo que dice el Señor: / "Dios anuncia la paz / a su pueblo y a sus amigos.

El que quiera escuchar que escuche. El que escucha es porque quiere escuchar.

Lucas 12, 35-38




COMENTARIO

 

"Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas; 

Hay que estar dispuestos a salir a cualquier hora, aun de noche, que sin alumbrado eléctrico debe ser de una negrura enorme, pero estrellada, como en un pueblito remoto.

vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. 

Si alguien debe vivir en fiesta es Jesús ya resucitado y glorificado. 

Sin embargo volverá y hay que esperar pacientemente y en alerta, sin dormirse, ni descuidarse.

La vela de las iglesias por su fe se da en la paz y tolerancia, mantenidas como aporte a la unidad de todas las partes en conflicto, hasta que la comprensión del mensaje de la Palabra sea total, íntegra, plena.

Es una vela constante en medio de los pueblos, comunidades, colectivos y familias.

Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os seguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y les irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.

Algo que nos recuerda Juan en el cap 13 cuando el lavatorio de pies. 

Este Señor ahora glorificado no se ha olvidado, como muchos otros cuando está en gloria y esplendor, sino que aún tiene la actitud de servir a sus servidores fieles que los esperan.

No se olvida de los suyos ni del trabajo realizado.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1318520277727367168?s=20

motivaciondehoy


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Martes 29 de tiempo ordinario

Efesios 2, 12-22

Salmo responsorial: 84

Lucas 12, 35-38

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS


JUGAR AL FÚTBOL COMO ALGO PROPIO DE SU VIDA CORRIENTE ES UN AMAR QUE SANTIFICA



De las Instrucciones de san Columbano, abad

(Instrucción 12, Sobre la compunción, 2-3: Opera, Dublín 1957, pp. 112-114)

 

LUZ PERENNE EN EL TEMPLO DEL PONTÍFICE ETERNO

 

¡Cuán dichosos son aquellos siervos, a quienes el amo a su llegada encuentra velando! Feliz aquella vigilia en la cual se espera al mismo Dios y Creador del universo, que todo lo llena y todo lo supera.

 

¡Ojalá se dignara el Señor despertarme del sueño de mi desidia, a mí, que, aun siendo vil, soy su siervo! ¡Ojalá me inflamara en el deseo de su amor inconmensurable y me encendiera con el fuego de su divina caridad!; resplandeciente con ella, brillaría más que los astros y todo mi interior ardería continuamente con este divino fuego.

 

¡Ojalá mis méritos fueran tan abundantes que mi lámpara ardiera sin cesar, durante la noche, en el templo de mi Señor e iluminara a cuantos penetran en la casa de mi Dios! Concédeme, Señor, te lo suplico en nombre de Jesucristo, tu Hijo y mi Dios, un amor que nunca mengüe, para que con él brille siempre mi lámpara y no se apague nunca y sus llamas sean para mí fuego ardiente y para los demás luz brillante.

 

Señor Jesucristo, dulcísimo Salvador nuestro, dígnate encender tú mismo nuestras lámparas para que brillen sin cesar en tu templo y de ti, que eres la luz perenne, reciban ellas la luz indeficiente con la cual se ilumine nuestra oscuridad y se alejen de nosotros las tinieblas del mundo. Te ruego, Jesús mío, que enciendas tan intensamente mi lámpara con tu resplandor que, a la luz de una claridad tan intensa, pueda contemplar el santo de los santos que está en el interior de aquel gran templo, en el cual tú, Pontífice eterno de los bienes eternos, has penetrado; que allí, Señor, te contemple continuamente y pueda así desearte, amarte y quererte solamente a ti, para que mi lámpara, en tu presencia, esté siempre luciente y ardiente.

 

Te pido, Salvador amantísimo, que te manifiestes a nosotros, que llamamos a tu puerta, para que, conociéndote, te amemos sólo a ti y únicamente a ti; que seas tú nuestro único deseo, que día y noche meditemos sólo en ti y en ti únicamente pensemos. Alumbra en nosotros un amor inmenso hacia ti, cual corresponde a la caridad con la que Dios debe ser amado y querido; que esta nuestra dilección hacia ti invada todo nuestro interior y nos penetre totalmente, y hasta tal punto inunde todos nuestros sentimientos que nada podamos ya amar fuera de ti, el único eterno. Así, por muchas que sean las aguas de la tierra y del firmamento nunca llegarán a extinguir en nosotros la caridad, según aquello que dice la Escritura: Las aguas torrenciales no podrían apagar el amor.

 

Que esto llegue a realizarse, al menos parcialmente, por don tuyo, Señor Jesucristo, a quien pertenece la gloria por los siglos de los siglos. Amén.