miércoles, 21 de octubre de 2026

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS



 

De los Sermones de san Bernardo, abad

(Sermón 5 sobre diversas materias, 1-4: Opera omnia, edición cisterciense, 6,1 [1970], 98-103)

 

ME PONDRÉ DE CENTINELA PARA ESCUCHAR LO QUE ME DICE EL SEÑOR

 

Leemos en el Evangelio que, predicando en cierta ocasión el Salvador y habiendo afirmado que daría a comer su carne sacramental para que así sus discípulos pudieran participar de su pasión, algunos exclamaron: ¡Duras son estas palabras! Y se alejaron de él. A vista de ello, preguntó el Señor a sus discípulos si también ellos querían dejarlo; ellos entonces respondieron: Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna.

 

Pues bien, hermanos, es manifiesto que en nuestros días las palabras de Jesús son también espíritu y vida para algunos y, por ello, éstos lo siguen; pero, en cambio, a otros estas mismas palabras les parecen duras, por lo cual no faltan quienes van a buscar en otra parte un consuelo miserable. La sabiduría no deja de levantar su voz en las plazas, anunciando que el camino que conduce a la muerte es ancho y espacioso, a fin de que cuantos andan por él vuelvan sobre sus pasos.

 

Durante cuarenta años -dice- aquella generación me repugnó, y dije: «Es un pueblo de corazón extraviado.» Y en otro salmo añade: Una sola vez habló Dios; es cierto que Dios habló una sola vez, pues está hablando siempre, ya que su locución es continua y eterna, y nunca se interrumpe.

 

Esta voz invita sin cesar a los pecadores, exhortándoles a meditar en su corazón y reprendiendo los errores de este corazón, pues es la voz de aquel que habita en el corazón del hombre y habla en su interior, realizando así lo que ya dijo por boca del profeta: Hablad al corazón de Jerusalén.

 

Ya véis, hermanos, cuán saludablemente nos amonesta el profeta a fin de que si hoy escuchamos su voz no endurezcamos el corazón. Las palabras que leemos en el profeta son casi las mismas que hallamos también en el Evangelio. En efecto, en el Evangelio dice el Señor: Mis ovejas oyen mi voz, y en el salmo afirma el profeta: Nosotros, su pueblo (el del Señor, ciertamente), el rebaño que él guía, ojalá escuchemos hoy su voz y no endurezcamos el corazón.

 

Escucha, finalmente, al profeta Habacuc; él no disimula la increpación del Señor, sino que la medita asiduamente y por ello exclama: Me pondré de centinela, me plantaré en la atalaya, velaré para escuchar lo que me dice, lo que responde a mis quejas. Procuremos, hermanos, ponernos también nosotros de centinela, porque la vida presente es tiempo de lucha.

 

Que nuestra vida tenga su centro en nuestro interior, donde Cristo habita, y que nuestros actos sean reflexivos y nuestras obras según los dictados de la razón; pero de tal forma que no confiemos excesivamente en nuestros actos ni nos fiemos excesivamente de nuestras simples reflexiones.

martes, 20 de octubre de 2026

PALABRA COMENTADA



 

Martes 29 de tiempo ordinario

Efesios 2, 12-22




COMENTARIO

la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos

No es popular entre algunos teólogos y tendencias religiosas actuales considerar importante la sangre histórica para la redención. Ni la de Jesús de Nazareth ni la de nadie. 

Para descalificar su presencia en la Palabra y en la herencia de la fe se acude a la voluntad del Padre, que no nos quiere dañar y a quien no se le alcanza mediante sacrificios de sangre. Eso sería desvirtuar el sentido de la misma Palabra sobre la identidad del Señor. Porque Él es amar.

Se trata de un recurso argumentativo que opone en conflicto un texto contra otro para anularlos y como resultante descalificar la Palabra como revelación verdadera.

Sin embargo la misma Palabra nos enseña la lectura íntegra y plena de la revelación que procesualmente se va encarnando hasta consolidarse en el hombre Jesús de Nazaret.

Este hombre que se mantiene por su Espíritu de resurrección alentando su mensaje total hasta el final de los tiempos.

Conviene además contextualizar el sentido de la sangre en la cultura bíblica, como ofrenda de la vida, hasta sus últimas consecuencias. Y como testimonio de realidad histórica de esa misma entrega, sin simulación o falsedad.

La sangre derramada por Jesús de Nazareth será así su testimonio de amor hasta vaciar sus venas y el realismo de su testimonio, en contra de cualquier invención redaccional, mitológica o simbólica.

Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio

Asumirlo como único revelador total es ingresar en un estilo de vida tolerante y pacífico, que sabe de la Palabra plena, total, sin conflictos.

Los conflictos provienen de los intereses de las partes que atentan contra la unidad del mensaje.

sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios

La paz y la tolerancia de todos hacia todos no es una concesión sino el reconocimiento del derecho de todos a ser familia de Dios. Un derecho otorgado por la sangre histórica de Jesús de Nazaret. Sólo esa sangre es necesaria. Y no debiera correr ninguna más.

Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

El sentido de Iglesia viene dado por este proceso de integración. Proceso histórico, conflictivo y doloroso. Pero afrontable con paz y tolerancia, en la conciencia de que todos somos familia de Dios, el Padre de Jesús.

Las iglesias particulares no tienen sentido sino en la medida que hacen de la paz y tolerancia la fe común. Hasta llegar a la Iglesia total.

Salmo responsorial: 84



COMENTARIO

Voy a escuchar lo que dice el Señor: / "Dios anuncia la paz / a su pueblo y a sus amigos.

El que quiera escuchar que escuche. El que escucha es porque quiere escuchar.

Lucas 12, 35-38




COMENTARIO

 

"Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas; 

Hay que estar dispuestos a salir a cualquier hora, aun de noche, que sin alumbrado eléctrico debe ser de una negrura enorme, pero estrellada, como en un pueblito remoto.

vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. 

Si alguien debe vivir en fiesta es Jesús ya resucitado y glorificado. 

Sin embargo volverá y hay que esperar pacientemente y en alerta, sin dormirse, ni descuidarse.

La vela de las iglesias por su fe se da en la paz y tolerancia, mantenidas como aporte a la unidad de todas las partes en conflicto, hasta que la comprensión del mensaje de la Palabra sea total, íntegra, plena.

Es una vela constante en medio de los pueblos, comunidades, colectivos y familias.

Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os seguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y les irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.

Algo que nos recuerda Juan en el cap 13 cuando el lavatorio de pies. 

Este Señor ahora glorificado no se ha olvidado, como muchos otros cuando está en gloria y esplendor, sino que aún tiene la actitud de servir a sus servidores fieles que los esperan.

No se olvida de los suyos ni del trabajo realizado.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1318520277727367168?s=20

motivaciondehoy


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Martes 29 de tiempo ordinario

Efesios 2, 12-22

Salmo responsorial: 84

Lucas 12, 35-38