Jueves 26 de tiempo ordinario
JOB 19, 21-27
COMENTARIO
¿Por qué me perseguís como Dios y no os hartáis de escarnecerme?
Uno de los aportes del terror nocturno cuando emerge la angustia y ansiedad, desde fondos antiguos llenos de presagios y prevenciones, es la acusación que no deja descansar sobre si somos culpables de lo que acontece y cuánto.
Aunque no veamos tanta culpa se enquista la acusación hasta hacernos ver irredimibles.
que me ha herido la mano de Dios
Yo sé que está vivo mi Redentor, y que al final se alzará sobre el polvo: después que me arranquen la piel, ya sin carne, veré a Dios; yo mismo lo veré, y no otro, mis propios ojos lo verán. ¡Desfallezco de ansias en mi pecho!"
Por qué la Palabra nos produce en su momento tanto dolor? Porque nos ama para un destino que no quiere vayamos a olvidar: habitar con Él.
En el mundo olvidamos y estamos tentados de olvidar el final del camino. Ni su compañía constante logran mantenernos motivados siempre para eso.
Así la cruz como símbolo amoroso, antes que denigración, se yergue con el crucificado, que le da nuevo sentido para que la veamos y sanemos de nuestro extravío en el mundo.
Porque olvidamos en la criaturas al Señor de las criaturas. Nos obnubilamos con la casa y sus cosas, y se borra el Señor de la casa.
Esto puede suceder aun con los llamados a dar el testimonio de fe.
Pudo ser el grito de Jesús, símbolo universal de víctimas, porque la tortura consiste en que siendo justo se siente culpable.
No tuvo pecado, pero como sí lo tuviera, porque es nuestro pontífice.
Y aun en nosotros, que sabemos haber contribuido con decisiones desacertadas a nuestras situación, cuánto menos él.
Y nosotros nos implicamos en el mismo mecanismo que hace víctimas, pasando a ser también verdugos, como el mal ladrón.
En eso tampoco Jesús hizo el juego. Se abstuvo de victimizar, constituyéndose en un verdadero paradigma de libertad, frente a la maquinación de la malignidad, que nos gana como adeptos aunque sea provisionalmente.
SALMO RESPONSORIAL: 26
COMENTARIO
Oigo en mi corazón: "Buscad mi rostro
Escuchar esa voz del corazón toma tiempo y esfuerzo para el común, porque sintonizamos más con el mundo.
Tu rostro buscaré, Señor,
Ignacio en los ejercicios, como actividad de búsqueda trascendente, insiste en entrar en ellos con todo “ánimo y liberalidad”. Dispuestos a entregarnos al Señor en su designio.
Espero gozar de la dicha del Señor / en el país de la vida. / Espera en el Señor, sé valiente, / ten ánimo, espera en el Señor.
Una esperanza robusta ha de alimentar nuestro itinerario hasta que se consume.
Y en el peregrinaje debemos estar alertas con los propios, que la tienen como huida y evasión.
En la medida que conozcamos los dogmas del mundo entenderemos las distorsiones del peregrino.
Seguir esperando en Él, mientras su Espíritu trabaja sigilosamente en nuestra transformación y nuestra red social: hogar, familia nuclear y extendida, amistades, conocidos, contactados.
LUCAS 10, 1-12
COMENTARIO
a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.
En el servicio a la Palabra que nos llame no podemos olvidar para quién trabajamos y a quién acreditamos, porque la cosecha es de Él.
Somos su avanzadilla, trabajamos para él.
No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias
Para el trabajo de Espíritu nos apoyamos en el Espíritu más que en las tecnologías y estrategias del mundo.
y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios.
Porque haciendo como la Palabra nos envía somos y hacemos el reino de Dios.
Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Existe la posibilidad de que algunos no reaccionen a la paz ofrecida.
porque el obrero merece su salario
curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios.
La recuperación de la salud, la sanación, como un signo elocuente del reino en acción.
De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios
Aun los rebeldes deben saber que se acerca el Reino
más llevadero para Sodoma que para ese pueblo
Una venganza o una implosión de los corazones endurecidos?



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